EE.UU.: violación sistemática de derechos humanos en el caso de Los Cinco

La violación sistemática de los derechos humanos en el caso de Los Cinco antiterroristas cubanos prisioneros en Estados Unidos, es una mancha que ensombrece el sistema de justicia en ese país. La labor que realizaron esos héroes se centró en dar seguimiento a organizaciones e individuos violentos de origen cubano dedicados a planificar y ejecutar acciones criminales contra la población civil de la nación caribeña en la mayoría con la tolerancia de las autoridades norteamericanas.

Para quienes han seguido de cerca esta causa es conocido que ya se cerró el proceso penal y que casi se cumplen 15 años del arresto de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.

Entretanto, René González, excarcelado en 2011 tras saldar el 85 por ciento de su condena de 15 años (tiempo máximo para permanecer en prisión), es obligado a continuar tres años de libertad supervisada dentro del territorio estadounidense.

Han expresado analistas del caso que las razones por las cuales fueron enjuiciados y sentenciados de manera arbitraria obedecieron especialmente a las exigencias del sector más reaccionario de los cubanoamericanos de Miami, la ciudad de Estados Unidos más hostil hacia el gobierno de la isla.

Sin embargo, ninguno de ellos cometió actos que pusieran en peligro allí la seguridad nacional estadounidense, así lo confirmaron varios expertos y autoridades, como los generales Charles Whilhem y Edward Atkinson, el almirante Eugene Carol y el coronel George Buckner, quienes testificaron que los acusados no tenían acceso a información clasificada.

Incluso, James Clapper, exdirector de la Agencia de Inteligencia del Pentágono, testigo de la Fiscalía, reconoció que ellos no habían realizado espionaje contra Estados Unidos. Mas todos esos testimonios no fueron tomados en cuenta, lo que ratifica la arbitrariedad del fraudulento proceso de marcado signo político, destaca un resumen acerca de quiénes son los Cinco publicado en la página electrónica de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

El propio Gerardo Hernández enfatizó en su alegato, leído durante la vista de sentencia en diciembre de 2001, que se les puso “al mismo nivel de los peores espías que se hayan conocido sin que para ello exista una sola prueba contundente y sin haber causado daño alguno, solo sobre la base de suposiciones”. Y añadió “la nuestra quizás sea una de las acusaciones de espionaje más ridículas en la historia de este país”.

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